miércoles, 8 de septiembre de 2010

PRUEBA DE CONOCIMIENTO - ÉTICA




1.- Según su etimología griega, ¿Qué significa la palabra filosofía?

2.- ¿Cuáles son los dos principales problemas que se plantea la ética?

3.- ¿Qué diferencia hay entre un acto moral y un hecho de la naturaleza?

4.- ¿Cuál es un concepto de persona?

5.- ¿Cuál es un concepto de individuo?

6.- ¿Cuál es un concepto de deber?

7.- ¿Cuál es un concepto de responsabilidad?

8.- ¿Cuál es una definición de la palabra libertad?

9.- ¿Cuáles son dos diferentes manifestaciones de la libertad?

10.- ¿Cuáles son los principios morales?

RESPUESTAS:
1.- Amigo del conocimiento
2.- Qué es el bien y qué es el mal.
3.- Un acto moral es libre (por ej. decir la verdad) y un hecho de la naturaleza es necesario (por ej: moriremos algún día).
4.- Ser humano
5.- Sujeto distinto a los demás...
6.- Hacer lo que se debe hacer, hacer lo que se espera que hagamos.
7.- Asumir las consecuencias de nuestros actos.
8.- Tener dos o más opciones, es decir, la opción de hacer o de no hacer esto o aquello.
9.- La libertad de expresión y la libertad de culto.
10.- Las normas morales que aceptamos cada uno de nosotros. Además, el por qué las aceptamos por ej: podemos aceptarlas porque queremos ser buenos ciudadanos, o ser libres, o responsables o por esto y otras cosas más...

domingo, 8 de agosto de 2010

EN BUSCA DE BOLÍVAR




Novedad de Editorial Norma para la Feria Internacional del Libro de Bogotá
Por: William Ospina* / Especial para El Espectador

La política intentó convertirlo en estatua, detenerlo en el mármol, pero su leyenda se fue extendiendo por la historia, por el arte y por la literatura; bibliotecas enteras se llenaron con sus hechos y con la reflexión sobre sus hechos; su obra y su vida merecieron todos los análisis, fueron sometidas como pocas al examen del tiempo, y se debate todavía sobre él como si estuviera vivo, como si estuviera a punto de tomar cada una de sus decisiones. Pocos seres humanos llegaron a ser de tal manera referente de todas las políticas y base de todas las doctrinas, por pocos llegan a disputarse de tal modo las facciones más enfrentadas.

Pero, ¿qué le dio ese prestigio, y ese aire de leyenda que roza lo sobrenatural, sino la sorpresa tardía de unas naciones descubriendo que aquel hombre casi siempre había tenido razón? En este punto el que estudia a Bolívar corre siempre el riesgo de idealizarlo: sus hechos fueron tantos y tan decisivos, sus determinaciones tan pródigas en consecuencias, y el escenario geográfico e histórico en que se cumplieron sus hazañas tan difícil, que no sólo es posible encontrar justificación para muchos de sus actos sino que el conjunto nos enfrenta al cuadro excesivo de una voluntad ineluctable y de una reserva de energía sorprendente.

Para sus contemporáneos, presenciar el espectáculo de su vida era enfrentarse a una cadena de acontecimientos y decisiones a menudo inexplicables: era fácil, como siempre, interpretar erróneamente sus intenciones. Pero la mayor parte de los seres humanos no tenemos la historia como testigo y juez de nuestras acciones, el juicio final se nos hace en privado y no tiene como testigo al mundo: Bolívar era un hombre arrebatado por el genio o el demonio de la historia, y sólo la historia podría dar el veredicto.

¡Qué vértigo de acontecimientos! El joven que se niega a besar la cruz en la sandalia del papa y que sonríe a la salida diciendo que si ese prelado lleva el signo de su fe en los zapatos es porque seguramente no lo aprecia mucho; el muchacho opulento que convoca a un banquete en París a una legión de personajes influyentes, políticos y militares, seguidores de Napoleón, para descargar sobre ellos un feroz discurso libertario contra el usurpador, y que pierde en un día la amistad de casi todos ellos; el hombre que avanza entre la multitud por aquel París de callejones jorobados de 1804 con el alma partida entre el odio por el emperador y la admiración delirante por el héroe popular; el hombre que arroja a un cura de su tribuna en una plaza en ruinas, ante la desesperación de la multitud, el día del terremoto de Caracas, porque no puede admitir que alguien esté atribuyendo a la revolución las catástrofes de la naturaleza, son menos desconcertantes que el que sería Bolívar después.

Hay que verlo haciendo cabriolas sobre un caballo ante un grupo de llaneros, y despertando con ello la indignación del experimentado Miranda, quien sentía que esas indisciplinas no permitirían formar nunca un ejército competente; hay que verlo apuntando en un amanecer con su pistola al rostro de ese precursor de la Independencia, que había sido además su gran amigo e inspirador, y hay qué verlo dejando a aquel padre en manos de los enemigos españoles, que le darían el oprobio y la muerte; hay que verlo aceptando un pasaporte salvador de las mismas manos que han encarcelado a Miranda; hay que verlo en Barrancas, junto al Magdalena, después de la catástrofe y del exilio, desobedeciendo las órdenes de su jefe el capitán Pierre Labatut y llevándose las tropas hacia Tenerife y Mompox, y después en Cúcuta darles la orden de avanzar hacia Venezuela, sin esperar la autorización de sus jefes neogranadinos; hay que verlo exigiéndole a Mariño, quien había rescatado media Venezuela, que se sometiera a sus órdenes y renunciara a gobernar su república oriental; hay que verlo amenazando a Santander con que lo condenaría a muerte, el día mismo en que se conocieron; hay que verlo en otra ocasión pensando en poner sitio a Cartagena, que estaba gobernada por patriotas; hay que ver centenares de acciones suyas, inexplicables para quienes las presenciaban, para pensar que aquel hombre tal vez estaba loco.

Pero el que estudia corre el riesgo de sentir que había método en su locura, que hasta en los momentos en que parecía más delirante, la decisión que tomaba era la más acertada, entre lo posible, y la más conveniente, no para sí mismo, sino para su país. Y si se medita que aquel país en el que pensaba no existía aún, que aquella gran nación por la que luchaba en realidad no existe aún, doscientos años después, uno justifica el vértigo. Uno a veces termina pensando que Neruda acierta cuando dice que en este mundo Bolívar está en la tierra, en el agua y en el aire, que Bolívar es uno de los nombres del continente.

Los enigmas que su vida plantea no acaban de ser resueltos por sus biógrafos. Éstos han logrado rastrear los hechos con dedicación, a veces con admiración, a menudo con todo detalle. Y todos no escriben el mismo libro: se complementan bien, se ayudan unos a otros. Masur es más minucioso y académico, John Lynch es más sintético y persuasivo; Masur nos dice que por atender asuntos personales Bolívar llegó tarde a una batalla, como Marco Antonio, pero es Indalecio Liévano quien nos cuenta cómo se llamaba ella. Nos cuentan todo con tanta minucia, y desde perspectivas tan distintas, que nos sentimos cerca de comprender la razón de las sinrazones de ese hombre asombroso.

Acabamos comprendiendo que en aquella mañana de los cuarteles, cuando Miranda se asomó y vio a un oficial saltando a lado y lado del caballo, haciendo cabriolas de jinete ante los rústicos llaneros, cuando se acercó a sancionarlo por su indisciplina antes de descubrir indignado que era el propio Bolívar quien estaba ofreciendo ese espectáculo, no era Miranda quien tenía la razón. El veterano oficial, héroe de tres revoluciones y jefe experimentado de grandes ejércitos, soñaba formar en América armadas de disciplina prusiana, regimientos que se arrojan al horno como figuras de cera a un solo golpe de voz, como los que a esa hora estaba fundiendo Napoleón en los braseros de Europa. Pero Bolívar sabía que con la arcilla de esta América no se podían amasar ese tipo de ejércitos, que su primer deber era ser aceptado por esos rudos peones que lo sabían todo del caballo y la lanza, y que nunca respetarían a un jefe que no fuera capaz de hacer todo lo que ellos hacían.
Miranda había gastado su vida creyendo que la libertad de su América la harían los acuerdos políticos: Bolívar sentía ya que esa libertad sólo la alcanzaría la lucha de los pueblos, y que sus protagonistas no serían ministros y diplomáticos sino esos mestizos y esos zambos del morichal y de la ciénaga que parecían apenas emerger de la tierra como criaturas adánicas, sin costumbres civiles, a los que les tocaría aprender en la lucha lo que merece un ser humano y sobre todo lo que merece un ciudadano. Miranda soñaba con la libertad de América, pero tenía el alma para siempre en Europa.

Y también acabamos descubriendo que, meses después, cuando, sin duda con las mejores intenciones, Miranda firmó el armisticio con los españoles, estaba de verdad abandonando una lucha que ya comprometía a millones de seres, y que, gracias a ese abandono, los dominadores no sólo perpetuarían su poder sino que lo harían de un modo cada vez más humillante.

Sí, Bolívar habría podido permitirle que se embarcara y se fuera al exilio, pero para eso tendría que ser jefe de algo, y en ese momento no era más que un comandante derrotado que castigaba en el último instante lo que él consideraba una traición. Él mismo no tenía segura la cabeza y no tenía futuro alguno: allí sólo obraba su indignación: el sentimiento de que su maestro e inspirador se había mostrado capaz, en un arrebato de dignidad o de exasperación, de arrojar por la borda la lucha de todo un pueblo. Miranda había sido nombrado jefe pero al parecer se creía dueño de la revolución; creyó que podía entregarla sin consultar siquiera con sus hombres. Hay que decir más bien que en ese momento, uno de los más terribles de su vida, hundido en la desesperación de haber perdido el fuerte de Puerto Cabello y desgarrado por la urgencia de recuperar el terreno perdido, Bolívar, quien tiene fama de hombre impulsivo y a veces colérico, pudo haber disparado a la cabeza del jefe que abandonaba la lucha, y más bien tuvo la contención de exigir que se le hiciera un juicio, esperando, eso sí, que fuera fusilado. Los españoles no le dieron tiempo de cumplir ese rito legal: en confusas circunstancias se apoderaron de Miranda, y, al reducirlo a prisión, demostraron cuán torpemente éste se había equivocado al confiar en ellos.

Dos semanas después, mientras Miranda comenzaba su cautiverio final, trágico y sombrío, Bolívar, por intercesión de su amigo el español Iturbe, estaba a punto de recibir de Monteverde un pasaporte que le permitiría salir del país y sobrevivir al naufragio de la Primera República, y fue en ese momento cuando el español dijo que el pasaporte se le concedía por los servicios prestados al rey de España, al entregarles al jefe de la revolución. Bolívar sintió un escalofrío. Aunque era lo que menos le convenía, alzó su voz para decir: “Yo no arresté a Miranda para prestar un servicio al rey, sino para castigarle por haber traicionado a su país”.
Todo estaba dicho. El funcionario, que ya le extendía el pasaporte, lo retuvo de nuevo, pensando seguramente que a aquel hombre más bien había que llevarlo a acompañar al otro en la cárcel. Entonces la estrella que tantas veces salvaría a Bolívar a lo largo de una vida de peligros incesantes, la misma estrella que lo retuvo en Jamaica en una casa deshabitada mientras cerca de allí un proveedor de sus tropas era asesinado en su hamaca; la misma estrella que lo recibió en Cartagena en 1812 cuando era nadie, como Ulises; la misma que lo alumbró en Mompox, y lo llevó en dos semanas a duplicar su tropa; la misma que le dio barcos y pertrechos en Haití cuando era un desterrado lleno sólo de delirios; la misma que le propuso locamente, ya con el llano libre, cruzar la cordillera impracticable y dar un golpe inesperado a los españoles en Boyacá; la misma que alumbró su diálogo a puerta cerrada con el jefe de los ejércitos del Sur en Guayaquil; la misma que arrojó a su paso una corona de flores o de hojas de laurel desde un balcón de Quito; la misma que con el rostro del amor le abrió la ventana al frío de septiembre para que escapara a los puñales de sus amigos, en ese momento iluminó a Iturbe para decirle al general Monteverde: “No le haga caso a este calavera, y dele el pasaporte para que se vaya de una vez”.

viernes, 16 de julio de 2010

PRUEBA DE CONOCIMIENTO




Preguntas sobre los conceptos fundamentales de la ética.

1.- ¿Qué diferencia hay entre la ética y la moral?

a.- La moral es una reflexión filosófica sobre la ética
b.- La ética y la moral son lo mismo
c.- La ética es una reflexión filosófica sobre la moral
d.- La ética se ocupa de normas y la moral de valores.

2.- ¿Qué es una ética formal?

a.- Aquella que se ocupa no tanto de qué debe hacer el ser humano (contenido) sino de cómo debe hacerlo
b.- Aquella que reflexiona sobre las Formas morales
c.- Aquella que defiende la existencia de Formas o Ideas morales, como la teoría platónica
d.- La que dice qué debemos hacer para ser feliz.

3.- ¿Qué es una ética material?

a.- La que tiene una visión materialista del mundo
b.- La que ofrece un modelo de vida buena, un modelo de felicidad
c.- Aquella ética que pretende una visión científica del mundo
d.- Es una ética materialista, en la que las cosas valen más que las personas.

4.- ¿Qué significa autonomía moral?

a.- Que un pueblo pueda decidir quién gobierna
b.- Que el sujeto sea capaz de darse las normas a sí mismo
c.- Que una nación se independice de otra
d.- Ninguna de las anteriores es válida.

5.- ¿Qué significa heteronomía moral?

a.- Que el individuo toma decisiones por sí mismo
b.- Que el sujeto moral decide según unas leyes
c.- Que todos los ciudadanos están sujetos a las mismas normas
d.- Que el sujeto moral encuentra en alguna autoridad externa la fuente de legitimidad de las normas.

6.- ¿Cuáles son, según Kohlberg, las etapas de desarrollo moral?

a.- Heteronomía-autonomía
b.- Infancia-Adolescencia-Madurez
c.- Preconvencional-Convencional-Postconvencional
d.- Ninguna de las anteriores

7.- ¿Cuál es el significado etimológicos de la palabra “moral”?

a.- Viene de mos-moris, y significa costumbres
b.- Viene de mos-moris, y significa bueno
c.- Viene de mos-moris, y significa justo
d.- Viene de mos-moris, pero no significa ninguna de las anteriores.

8.- ¿Qué es una ética teleológica?

a.- Una ética basada en las nuevas tecnologías
b.- Una ética basada en la lógica
c.- Una ética material, centrada en los fines del ser humano
d.- Es sinónimo de teológica, y es una ética inspirada en los mandatos de Dios.

9.- ¿Cuál de las siguentes relaciones entre “lo legal” y “lo moral” son correctas?

a.- Todo lo legal es moral
b.- A veces puede ser moral estar en contra de “lo legal”
c.- Todo lo moral es legal
d.- Lo legal y lo moral no guardan ninguna relación entre sí.

10.- Un lobo mata a una oveja del rebaño de un pastor. ¿Cómo calificarías este hecho?

a.- Inmoral
b.- Ilegal
c.- Amoral
d.- Ninguna de las anteriores.

Respuestas: 1-C 2-a 3-b 4-b 5-d 6-c 7-a 8-c 9-b 10-c

martes, 6 de julio de 2010

PRUEBA DE CONOCIMIENTO

Cuadro de Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza, obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra.


1.- Un texto es el resultado de un acto de comunicación, cuya extensión y carácter dependen de la intención del hablante. Ésta tiene dos direcciones:
Una de carácter COMUNICATIVA, que es la voluntad de transmitir una información y la otra es ELOCUTIVA, que es el deseo que tiene para lograr un determinado efecto.
V___F___

2.- El texto literario presenta un sistema de comunicación muy especial. El proceso Emisor - Receptor también es literario. El Emisor es quién envía y el Receptor es quién recibe una realidad no lingüística, convirtiéndola en una realidad lingüística, a través de un código, creando un mensaje, que llega al receptor a través de un canal.
V___F___

3.- El texto presenta una estructura orgánica, es decir, que esta constituido por partes relacionadas, de tal modo que no pueda eliminarse una sin destruir la totalidad. En este orden de ideas, el texto contempla dos partes: el ENUNCIADO y el PÁRRAFO. No se puede desconocer que otros textos, se podrán descomponer en otras unidades tales como: capítulos, escenas, cuadros, pero no es un hecho general.
V___F___

4.- El ENUNCIADO, es una secuencia finita de palabras determinada por silencios muy marcados.
V___F___

5.- El PÁRRAFO es una unidad de significado, porque desarrolla una idea completa y distinta de las de los demás párrafos. Además es también una unidad visual porque los párrafos se separan entre sí mediante los signos de puntuación. Así mismo el párrafo en la comunicación oral viene determinado por un amplio descenso de la entonación seguido de una pausa. El contenido de un párrafo se organiza de la siguiente manera:

Núcleo obligatorio, que es el que está compuesto por un centro o idea clave y por unos elementos opcionales, que sirven para fijar las circunstancias de la idea central.

Elementos marginales, que son los encargados de desarrollar la idea central.
Las funciones que puede desempeñar el párrafo, dentro del texto general pueden centrarse en tres:

1.- La introducción a la totalidad del texto o presentación de una nueva idea.
2.- Transición entre dos partes del texto, esto es: se recoge lo tratado y se anuncia aquello de lo que se va a tratar.
3.- Conclusión, que puede estar referida al texto completo o a una parte de él.
V___F___

6.- La deixis, es un mecanismo lingüístico que señala quién (deixis personal), donde (deixis espacial) y cuándo (deixis temporal). Los deícticos tienen un significado ocasional que dependerá de cada texto concreto (el deíctico “allí”, puede indicar cualquier lugar). Las herramientas más frecuentes para realizar las deixis son:

a.- Deixis personal: pronombres personales y posesivos.
b.- Deixis espacial: demostrativos y adverbios de lugar.
c.- Deixis temporal: adverbios de tiempo.
V___F___

7.- Adverbio es la parte invariable de la oración cuya función consiste en complementar la significación del verbo, de un adjetivo o de otro adverbio. A continuación señale los siguientes adverbios:
De lugar: ____.____,____
De tiempo: ____,____,____
De cantidad: ____,____,____
De modo: ____,____,____
De orden: ____,____,____
De afirmación: ____,____,____
De duda o dubitativos: ____,____,____
Comparativos: ____,____,____
Superlativos: ____,____,____

8.- La preposición es una palabra que relaciona los elementos de una oración. Las preposiciones pueden indicar origen, procedencia, destino, dirección, lugar, medio, punto de partida, motivo, etc. Las preposiciones son: a, ante, bajo, con, de, desde, durante, en, entre, excepto, hacia, hasta, mediante, para, por, salvo, según, sin, sobre y tras.
V___F___

9.- La proposición es una unidad lingüística de estructura oracional, esto es constituida por sujeto y predicado, que se une mediante coordinación o subordinación a otra u otras proposiciones para formar una oración compuesta. Una proposición es una expresión compuesta que significa lo que es verdadero o falso.
V___F___

10.- En el siguiente espacio describa la obra de Hamlet de Willian Shaskespeare, teniendo en cuenta la introducción, el nudo y el desenlace:

martes, 22 de junio de 2010

JOSÉ SARAMAGO Y LA COMUNICACIÓN

El escritor y poeta José Saramago recientemente fallecido y su esposa Pilar del Rio

¿Para qué sirve la comunicación?

Un gran filósofo español del siglo XIX, Francisco de Goya, más conocido como pintor, escribió un día: "El sueño de la razón engendra monstruos". En el momento en que explotan las tecnologías de la comunicación, podemos preguntarnos si no están engendrando ante nuestros ojos monstruos de un nuevo tipo. Por cierto, estas nuevas tecnologías son ellas mismas fruto de la reflexión, de la razón. Pero ¿se trata de una razón despierta? ¿En el verdadero sentido de la palabra "despierta", es decir atenta, vigilante, crítica, obstinadamente crítica? ¿O de una razón somnolienta, adormecida, que en el momento de inventar, de crear, de imaginar, se descarrila y crea, imagina efectivamente monstruos?

A fines del siglo XIX, cuando el ferrocarril se impuso como un beneficio en materia de comunicación, algunos espíritus apesadumbrados no dudaron en afirmar que esta máquina era terrorífica y que en los túneles la gente moriría asfixiada. Sostenían que a una velocidad superior a 50 kilómetros por hora la sangre saltaría por la nariz y las orejas y que los viajeros morirían en medio de horribles convulsiones. Son los apocalípticos, los pesimistas profesionales. Dudan siempre de los progresos de la razón, que según estos oscurantistas, no puede producir nada bueno. A pesar de que se equivocan en lo esencial, debemos admitir que los progresos suelen ser buenos y malos. Al mismo tiempo.

Internet es una tecnología que en sí no es ni buena ni mala. Sólo el uso que de ella se haga nos guiará para juzgarla. Y por esto es que la razón, hoy más que nunca, no puede dormirse. Si una persona recibiera en su casa, cada día, quinientos periódicos del mundo entero y si esto se supiera, probablemente diríamos que está loca. Y sería cierto. Porque, ¿quién, sino un loco, puede proponerse leer quinientos periódicos por día? Algunos olvidan esta evidencia cuando bullen de satisfacción al anunciarnos que de ahora en más gracias a la revolución digital, podemos recibir quinientos canales de televisión. El feliz abonado a los quinientos canales será inevitablemente presa de una impaciencia febril, que ninguna imagen podrá saciar. Se perderá sin límite de tiempo en el laberinto vertiginoso de un zapping permanente. Consumirá imágenes, pero no se informará.

Se dice a veces que una imagen vale más que mil palabras. Es falso. Las imágenes necesitan muy a menudo de un texto explicativo. Aunque más no sea para hacernos reflexionar sobre el sentido mismo de algunas imágenes, de las cuales la televisión se nutre hasta el paroxismo. Esto pudo constatarse hace unos años, por ejemplo, durante la última etapa del Tour de Francia, cuando en el sprint final de los Campos Elíseos asistimos en directo a la espectacular caída de Abdujaparov. Vimos esta escena como hubiéramos visto, en una calle, una persona embestida por un auto. Con la diferencia de que el auto hubiera embestido a la persona solo una vez. En la televisión, pudimos ver y volver a ver treinta veces la caída accidental de Abdujaparov. Gracias a las miles de nuevas posibilidades de la técnica: con zoom, sin zoom, en picada, en contrapicada, bajo un ángulo, bajo el ángulo opuesto, en travelling, de frente, de perfil... Y también, interminablemente, en cámara lenta.
Con cada repetición, aprendíamos más sobre las circunstancias de la caída. Pero, cada vez, nuestra sensibilidad se mitigaba un poco más. Poco a poco, volvíamos a ver esta caída con la distancia de un cinéfilo que diseca una secuencia de una película de acción. Las repeticiones habían terminado matando nuestra emoción.

Se nos dice que gracias a las nuevas tecnologías, en lo sucesivo alcanzamos las orillas de la comunicación total. La expresión es engañosa, permite creer que la totalidad de los seres humanos del planeta puede ahora comunicarse. Lamentablemente, no es cierto. Apenas el 3% de la población del globo tiene acceso a una computadora; y los que utilizan Internet son aún menos numerosos. La inmensa mayoría de nuestros hermanos humanos ignora incluso la existencia de estas nuevas tecnologías. Hasta ahora no disponen todavía de las conquistas elementales de la vieja revolución industrial: agua potable, electricidad, escuela, hospital, rutas, ferrocarril, heladera, auto, etc. Si no se hace nada, la actual revolución de la información los ignorará de la misma manera.

La información nos vuelve más eruditos o sabios solo si nos acerca a los hombres. Pero con la posibilidad de acceder de lejos a todos los documentos que necesitamos, el riesgo de deshumanización aumenta. Y de ignorancia.
De ahora en más, la llave de la cultura no reside en la experiencia y el saber, sino en la aptitud para buscar información a través de los múltiples canales y depósitos que ofrece Internet. Se puede ignorar al mundo, no saber en qué universo social, económico y político se vive, y disponer de toda la información posible. La comunicación deja así de ser una forma de comunión. ¿Cómo no lamentar el fin de la comunicación real, directa, de persona a persona?
Con obsesión, vemos concretarse el escenario de pesadilla anunciado por la ciencia ficción: cada uno encerrado en su departamento, aislado de todos y de todo, en la soledad más horrible, pero conectado a Internet y en comunicación con todo el planeta. El fin del mundo material, de la experiencia, del contacto concreto, carnal... La disolución de los cuerpos.

Poco a poco, nos sentimos atrapados por la realidad virtual. A pesar de lo que se pretende, es vieja como el mundo, como nuestros sueños. Y nuestros sueños nos han conducido a universos virtuales extraordinarios, fascinantes, a continentes nuevos, desconocidos, donde hemos vivido experiencias excepcionales, aventuras, amores, peligros. Y a veces también pesadillas. Contra los cuales nos previno Goya. Sin que esto signifique que haya que contener la imaginación, la creación y la invención. Porque esto se paga siempre muy caro.

Es más bien una cuestión de ética. ¿Cuál es la ética de los que como Bill Gates y Microsoft, quieren ganar la batalla de las nuevas tecnologías a toda costa, para sacar el máximo provecho personal? ¿Cuál es la ética de los raiders y de los golden boys que especulan en la Bolsa sirviéndose de los avances de las tecnologías de la comunicación para arruinar a los Estados o quebrar cientos de empresas en el mundo? ¿Cuál es la ética de los generales del Pentágono, que aprovechando los progresos de las imágenes programan con más eficacia sus misiles Tomahawk para sembrar la muerte?

Impresionados, intimidados por el discurso modernista y tecnicista, la mayoría de los ciudadanos capitulan. Aceptan adaptarse al nuevo mundo que se nos anuncia como inevitable. Ya no hacen nada para oponerse. Son pasivos, inertes, hasta cómplices. Dan la impresión de haber renunciado. Renunciado a sus derechos y a sus deberes. En particular, su deber de protestar, de sublevarse, de rebelarse. Como si la explotación hubiera desaparecido y la manipulación de los espíritus hubiera sido desterrada. Como si el mundo fuera gobernado por necios y como si de repente la comunicación hubiese devenido un asunto de ángeles.


José Saramago

Premio Nobel de literatura (1998).

domingo, 6 de junio de 2010

FUNCIONES DEL TEXTO 2a. Parte

Robert Louis Stevenson, escritor escocés, autor de la novela narración: La Isla del Tesoro.

4.- Funciones de un texto:

a.- Función emotiva, es la que corresponde al emisor. Cuando un texto literario predomina el “yo” predomina la función emotiva. Normalmente en la lírica la función emotiva es imperante.
b.- Función apelativa es cuando lo que predomina es la llamada al lector.
c.- Función referencial, es lo importante, lo que se dice, los referentes.
d.- Función metalingüística, son las palabras perfectas, lo que predomina es la pureza del código, lo que interesa son las formas del código.
e.- Función Fática, es la relacionada con el canal. Depende mucho del gusto del lector, lo que “llega” y lo que no.
f.- Función creativa o poética, lo que predomina es el mensaje total. Va mucho en relación de lo que el lector entienda como belleza, como sentimiento. Es la más literaria de todas las funciones, la que le da el valor connotativo, las distintas significaciones de un texto.

Los textos pueden ser muy diferentes unos de otros. Es por eso que se hace necesaria una clasificación de los mismos. Ese intento de clasificación no puede ceñirse a un solo criterio, dada la complejidad del objeto, por lo cual aplicaremos diferentes criterios para clasificar cada texto. Veamos algunos de ellos:

1.- Textos orales, cuya sintaxis es menos estructurada, empleando oraciones incompletas y poco uso de la subordinación y de la voz pasiva. Las relaciones entre los enunciados se suelen establecer por subordinación. Se repiten las estructuras sintácticas y es corriente el uso de palabras comodín y de muletillas.

2.- Textos escritos, su sintaxis es más elaborada, abundan los conectores entre oraciones, que estructuran mejor los contenidos. Varían con frecuencia de estructura sintáctica y se tiende a evitar las palabras comodín y no se deben emplear muletillas.

3.- Por su objetivo comunicativo, dependiendo de la finalidad que persiga cada texto, podemos encontrarnos con un tipo diferente, aunque siempre serán los textos híbridos.

4.- Textos informativos, los que aportan datos de algún hecho y fenómeno natural o social, (textos periodísticos, científicos o humanísticos).

5.- Textos prescriptivos, los que ordenan o determinan algo (jurídicos, administrativos, etc.).

6.- Textos persuasivos, los que inducen con razones a creer o a hacer algo (propagandísticos, publicitarios, ensayísticos).

7.- Textos estéticos los que crean un mundo de ficción (literarios: líricos, narrativos o dramáticos.)

8.- Textos expositivos son aquellos que cumplen una función referencial. Su principal objetivo es informar, incluyendo comentarios aclaratorios, incorporando explicaciones y utilizando claves explícitas (títulos, subtítulos, alusiones).

9.- Textos narrativos, son la representación de acontecimientos que se desarrollan en el tiempo y se presentan con un orden lógico y cronológico. En ocasiones, ese orden se altera deliberadamente con finalidad estética.

10.- Textos argumentativos, los que aportan pruebas para intentar convencer de un determinado punto de vista o para afirmar la validez de una opinión. En este texto se busca adhesión del lector a la tesis y para ello se utilizan la sustentación y la demostración.

5.- Enlaces oracionales, son aquellos elementos de diversa estructura gramatical que son de gran ayuda para organizar las ideas de un texto. Es imposible enumerarlos todos, al menos enumeremos los más usados.

a.- Para empezar un tema: El objetivo principal de…., Este texto trata de….., Nos proponemos exponer…., Nos dirigimos a usted para…., El tema que vamos a tratar….., Ante todo…
b.- Para cambiar de tema: Con respecto a…., En cuanto a…., Por lo que se refiere a….., Sobre…., Acerca de…., El siguiente punto trata de…., Otro punto es….., En relación con….,
c.- Para marcar un orden y distinguir: En primer lugar…, En segundo lugar…, Primeramente….., A continuación….., Ante todo…, Además…., Por una parte…., Por otra parte….., Al final…., En último término…., Ahora bien…., No obstante…, En cambio…., Sin embargo….
d.- Para continuar sobre el mismo punto: Además…, Después…, A continuación…., Luego…., Así mismo….., Así pues….., Es decir….,
e.- Para detallar: Por ejemplo…, En particular…, En el caso de…., Como, por ejemplo…., A saber….., Así….,
f.- Para resumir: En resumen…, Brevemente…., Resumiendo…., En pocas palabras…., En conjunto…, Recapitulando….,
g.- Para acabar: En conclusión…., Para finalizar…., Así pues…., Para concluir…., Finalmente…., En definitiva….,

FUNDAMENTOS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE TEXTOS 1a. Parte

Gustave Flaubert, escritor francés, autor entre otras obras de Madame Bovary

1.- Definición:

Un texto es el resultado de un acto de comunicación, cuya extensión y carácter dependen de la intención del hablante. Ésta tiene dos direcciones:
Una de carácter COMUNICATIVA, que es la voluntad de transmitir una información y la otra es ELOCUTIVA, que es el deseo que tiene para lograr un determinado efecto.
De igual manera el texto literario presenta un sistema de comunicación muy especial. El proceso Emisor - Receptor también es literario.

El Emisor es quién envía y el Receptor es quién recibe una realidad no lingüística, convirtiéndola en una realidad lingüística, a través de un código, creando un mensaje, que llega al receptor a través de un canal.

2.- Estructura del texto:

El texto presenta una estructura orgánica, es decir, que esta constituido por partes relacionadas, de tal modo que no pueda eliminarse una sin destruir la totalidad. En este orden de ideas, el texto contempla dos partes: el ENUNCIADO y el PÁRRAFO. No se puede desconocer que otros textos, se podrán descomponer en otras unidades tales como: capítulos, escenas, cuadros, pero no es un hecho general.
El ENUNCIADO, es una secuencia finita de palabras determinada por silencios muy marcados.

El PÁRRAFO es una unidad de significado, porque desarrolla una idea completa y distinta de las de los demás párrafos. Además es también una unidad visual porque los párrafos se separan entre sí mediante los signos de puntuación. Así mismo el párrafo en la comunicación oral viene determinado por un amplio descenso de la entonación seguido de una pausa. El contenido de un párrafo se organiza de la siguiente manera:

Núcleo obligatorio, que es el que está compuesto por un centro o idea clave y por unos elementos opcionales, que sirven para fijar las circunstancias de la idea central.

Elementos marginales, que son los encargados de desarrollar la idea central.
Las funciones que puede desempeñar el párrafo, dentro del texto general pueden centrarse en tres:

1.- La introducción a la totalidad del texto o presentación de una nueva idea.
2.- Transición entre dos partes del texto, esto es: se recoge lo tratado y se anuncia aquello de lo que se va a tratar.
3.- Conclusión, que puede estar referida al texto completo o a una parte de él.
El texto no es sólo una sumatoria de oraciones o párrafos, sino que además contiene un carácter comunicativo e interactivo, puesto que posee una estructura y cumple una función específica.

El texto tiene unas características:

1.- Es comunicativo en el sentido de que es un producto lingüístico, que tiene como función comunicar ideas, sentimientos y significados en general.

2.- Es interactivo, porque se produce en un marco o contexto social para conseguir un efecto.

3.- Posee una estructura, porque articula forma y contenidos de manera organizada y lógica, utilizando para ello las relaciones morfosintácticas y los criterios semánticos de la lengua.

4.- Cumple una función que parte de la intención comunicativa o propósito con el cual se produce.

5.- La coherencia, está relacionada con los elementos del texto y su propia organización interna. Esto tiene que ver con la estructura profunda del texto, en su aspecto global e integral, que determina su significación.

La coherencia entonces tiene que ver con el entramado o tejido textual, conformado por la articulación de elementos globales e integrales, de aspectos explícitos e implícitos y la manifestación de la secuencialidad, la estructura semántica y pragmática de texto, además de su organización interna. Para conseguir la coherencia textual existen una serie de mecanismos, entrte los cuales está:

1.- El tema, que es aquello de lo que se habla o escribe y a lo que se deben subordinar todos y cada uno de los enunciados del texto.

2.- Las presuposiciones, que son las informaciones que el emisor del texto supone que conoce el receptor. Es esencial para que un texto sea coherente para el receptor que el emisor haya acertado en sus presuposiciones.

3.- Las implicaciones, tratan de las informaciones adicionales, contenidas en un enunciado. Un enunciado del tipo “cierra la puerta”, contiene, al menos tres implicaciones: hay una puerta, la puerta está abierta y el receptor está en condiciones de cerrarla.

4.- El conocimiento del mundo está referido a la percepción que el emisor tenga de su propio mundo y de esto depende la coherencia del texto. Por ejemplo: “los pájaros visitan al psiquiatra”, contradice nuestro conocimiento de la realidad.

3.- Cohesión:

La cohesión es una realización lingüística determinada por la relación entre los elementos de un texto. Dicha relación se basa en el manejo de reglas que rigen la ordenación y dependencia sintáctica y semántica de los elementos textuales. Se trata pues, del manejo de propiedades sintácticas y léxico-semánticas, en la estructura superficial del texto. Como en el caso de la coherencia, existen una serie de mecanismos que dotan de esta cohesión a los textos, entre los cuales están:

1.- La referencia que es el mecanismo de alusión a algún elemento mencionado en el texto o a algún elemento de la situación comunicativa. Habrá dos tipos de referencia:

a.- Referencia situacional, es la que remite algunos elementos a otro elemento, de la situación comunicativa que no está citado en el enunciado: por ej: Quiero eso (señalando un objeto allí presente).

b.- Referencia textual, es la que algunos elementos aluden a algo ya enunciado con anterioridad (la anáfora) o que se enunciará con posterioridad, (la catáfora).

2.- La deixis, es un mecanismo lingüístico que señala quién (deixis personal), donde (deixis espacial) y cuándo (deixis temporal). Los deícticos tienen un significado ocasional que dependerá de cada texto concreto (el deíctico “allí”, puede indicar cualquier lugar). Las herramientas más frecuentes para realizar las deixis son:

a.- Deixis personal: pronombres personales y posesivos.
b.- Deixis espacial: demostrativos y adverbios de lugar.
c.- Deixis temporal: adverbios de tiempo.

3.- La sustitución, que es el reemplazo de un elemento por otro: Juan dibujó una casa. Por ej: Pedro dibujó lo mismo.
4.- La elipsis, que es la omisión de un elemento del enunciado, al poder sobreentenderse. Por ej: Juan dibujo un avión y Pedro, una lancha.
5.- La isotopía, que es la repetición de unidades lingüísticas relacionadas entre sí por su forma o su significado. Puede ser de tres tipos:

a.- Gramatical, que consiste en la repetición de elementos de la misma categoría gramatical (sustantivos, adjetivos, etc.).
b.- Semántica y léxica, que consiste en la acumulación de palabras que pertenecen a un mismo campo semántico, o bien en la repetición de la misma palabra o de sinónimos.
c.- La fónica, que se refiere a la repetición de sonidos.

5.- Conectores, son las palabras o expresiones que expresan ciertos significados que presuponen la presencia de otros elementos en el texto. Como conectores pueden funcionar las conjunciones, los adverbios o las locuciones adverbiales o conjuntivas. Estos conectores pueden expresar:

a.- Adición (y, también, además).
b.- Restricción (pero, sin embargo).
c.- Objeción (aunque).
d.- Temporalidad (entonces, luego).
e.- Causa (así, así pues, por eso).
f.- Consecuencia (por tanto, por consiguiente, luego).
g.- Alternativa (por otro lado, más bien).
h.- Orden (primeramente, finalmente).
i.- Especificación (por ej: esto es, es decir).